Proceso cíclico de pensamiento: tras un fin de semana letal (saturación, confusión, cansancio, desánimo…) las ideas vuelven a fluir. Cerrar el círculo toma unas dos semanas aproximadamente: obtener información nueva, integrarla en mi esquema de trabajo, validarla como aportación positiva (avance), ponerla a prueba (crisis), filtrar lo que queda y volver a empezar. Siguiente paso…
La línea circular como símbolo de este ciclo: montar al carro y meditar, una y otra vez, volviendo al mismo punto en el espacio, avanzando en el tiempo… Las mejores ideas vienen en la ducha, bajando por la escalera, o mirando por la ventanilla, según la gente sube y baja, charla o duerme.
Una propuesta entorno al juego de azar y el laberinto: subir al autobús y bajar en la primera parada que sirva a más líneas. Tomar el primer autobús que pase, volver a bajar en la primera parada que corresponda a más líneas, etc…